El misterio de Edwin Drood

Resumen de EL MISTERIO DE EDWIN DROOD de Charles Dickens

Charles Dickens, en abril de 1870, meses antes de su fallecimiento, dio a conocer  la primera entrega de "El misterio de Edwin Drood", novela  policial de la que alcanzaron a publicarse veintidós capítulos y que dejó sin terminar, originando uno de los misterios más comentados de la literatura universal respecto a obras inconclusas. Después de la muerte de Dickens  hubo  varios  intentos de concluir la novela,  de la que el autor no dejó más pista que lo publicado, algunas conversaciones con el dibujante que la ilustraba para  su edición por capítulos y una charla  privada con la mismísima Reina Victoria en la que se supone pudo revelar el final del misterio a la soberana. Pero nada de eso arrojó luces sobre el desenlace de la historia y los autores que intentaron concluirla fracasaron, incluido uno que aseguraba haberse comunicado con Dickens  a través de una médium.

Wilkie Collins, amigo  de Dickens  y autor de novelas memorables como La Piedra Lunar  se negó a escribir  el final inconcluso, y el último intento que se conoce al respecto corresponde al escritor León Garfield, en una edición  publicada por la editorial Edhasa, el año 1986.

Como en todas  las novelas de Dickens, "El misterio de Edwin Drood" es rica en personajes muy peculiares y en las observaciones que el autor entrega sobre las costumbres de la sociedad inglesa que le tocó vivir.

La última novela inacabada de Charles Dickens

La trama se sitúa en Cloisterham, un pueblito próximo a Londres que no tiene más atractivos que una vieja catedral y un cementerio custodiado por un especial  sepulturero. Drood es un joven que se encuentra comprometido en matrimonio con Rosa, una linda  y algo ingenua muchacha que reside  en un internado para  señoritas.

El matrimonio ha sido acordado por los padres de los jóvenes, y cuando llega el momento de concretarlo, ellos deciden oír a sus corazones y dejan en nada el acuerdo. Ambos  jóvenes tienen  sus respectivos tutores. En el caso de la joven es un singular y simpático abogado, Grewgious; y en el de Drood, el profesor de música John Jasper, un personaje algo siniestro, de doble personalidad, aficionado  al opio y con un temperamento proclive a la violencia. Para enredar aún más el entuerto, entran en escena un par de hermanos, Helena y Neville  Landless, que se sienten atraídos por los futuros  esposos, a tal punto que Neville  entra  en disputa con Edwin Drood, hecho que rápidamente pasa a ser del dominio de la gente del pueblo. Entonces sucede  lo que nadie  espera. Edwin y Rosa rompen su compromiso, y el joven desaparece, sin dejar otro rastro que un reloj y prendedor de corbata abandonado en el lecho del río que cruza  el pueblo. Todos dan por hecho que el joven ha sido asesinado y los dardos apuntan hacia Neville,  un personaje de personalidad débil y enfermiza. La novela  queda inconclusa en el momento en que Jasper manifiesta su amor  por Rosa, y apuntando sus dardos contra  Neville,  sigue consagrado a la investigación y la venganza. Todo ello mientras viaja a Londres y se hunde en barriadas sórdidas donde encuentra el consuelo del opio.

¿Neville,  Jasper o algún otro? El misterio acerca del posible  asesino queda abierto, como también la posibilidad de que Drood simplemente haya desaparecido, impulsado por sus propios medios y por el hecho de sentirse culpable de no concretar el compromiso para  el que supuestamente estaba  preparado desde su infancia.  El misterio de Edwin Droodes una novela  sin final, lo que no atenta con su atractivo y por el contrario invita  al lector a imaginar el desenlace que considere más plausible. En los últimos capítulos escritos por Dickens  todo parece  indicar que la culpa  se orienta a Jasper, pero para un autor que gustaba de complicar sus tramas y solía sacar ases bajo la manga, parece  ser un desenlace simple  y muy anunciado. Final que, dicho sea de paso, es el que desarrolla León Garfield al escribir  los capítulos faltantes de la novela.

Se ha dicho que pudo ser una de las mejores  novelas de Dickens  y lo que podemos leer de ella da pie para  estar de acuerdo con eso. Los personajes, las descripciones, el humor y la historia envolvente tienen  el sello del mejor Dickens. Es el texto de un autor que se sabe al final de su vida y tal vez por eso su prosa  es más densa y su visión de las personas es más oscura  e inquietante que en sus novelas anteriores. La novela  tiene páginas notables, diálogos agudos y muchos de esos personajes a los que nos acostumbró Dickens en sus novelas y relatos.  Personajes Secundarios como el sepulturero Durdles, el canónigo Crisparkles, la institutriz Twinkleton y el detective Datchery son dignos de recuerdo. No por nada, un lector tan exigente como Borges incluyó  esta novela  en la célebre colección El Séptimo  Círculo,  y otros autores como G.K. Ches- terton y Arthur Conan  Doyle ocuparon parte  de su tiempo en reflexionar sobre el último misterio de Charles Dickens.

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